|
Coordenadas
Siempre tú...
Siempre tú...
Siempre tú...
Soñando árboles.
En algún lugar de mi memoria.
Desde algún lugar de tu muerte.
|
| Volver a volver
Volver a volver con este cuerpo viejo, sentir nuevamen- te el olor del miedo, volver a ver a los que hoy están muertos, volver a verte, detener tu gesto. Inventar un país, un exilio, un pretexto, detener tu gesto. No tener que escribir estos tristes versos. Temprano me conde- naste a esta danza macabra, a este círculo de cenizas, a
este mismo verso: donde comienza el olvido, comienza el recuerdo.
|
|
|
Lugar común
No es saña, es empeño, no exorno: aunque este sea otro verso roto. No es testimonio ni alegato contra el general psicópata, el coronel esclerótico, y sus huestes de esqui-
zofrénicos devotos. Como ellos estoy perdido, no tengo compasión, no perdono. Este verso se retuerce con la misma pregunta: ¿Dónde están, dónde están, dónde...? Y me voy quedando solo. Rehúso el luto y el duelo, me ex- cluyo de misas de cuerpos ausentes, escribo para el mar
de los que vienen. Para que nos entíerren, a mí con es- te verso roto. A mis muertos, al general psicópata, al co- ronel esclerótico y a sus huestes de esquizofrénicos de- votos.
Para que rompan, definitivamente, el círculo del odio.
|
|
|
|